6.4.08

Ángeles caídos


Antes de iniciar este blog, he participado en otros espacios web comentando los posts de otras personas. La mayoría de ocasiones, los posts se trataban sobre la debacle del fútbol peruano y las conclusiones eran las malas gestiones dirigenciales. Sin embargo, he intentado comunicar que esa no es la única razón, también están, entre otras, la mala vibra del periodismo deportivo (que ya se trató en la entrada pasada) y la mentalidad de los jugadores.

Hablar de la mentalidad es un tema complicado, cada jugador es distinto porque cada quien tiene una vivencia distinta, una realidad que nos es ajena. Sin embargo, no por eso debe dejarse de lado, es más, es una cuestión que debe estar presente en una institución deportiva.

Los ejemplos de este déficit mental deportivo no son pocos, hay casos del ayer y hay casos del presente: promesas rotas, errores e indisciplina. Así, para dar una idea, están algunos nombres:
1. Waldir Saenz: quien fue una promesa pero llegó a corromperse por su entorno;
2. 'Pachito' Guzmán: quien tenía talento pero sentía seguro su puesto y no dio más;
3. Reimond Manco: quien últimamente no ha estado muy orientado, el dinero y la fama no le han hecho bien, pero no es su culpa, él pecó de honesto, y no ha tenido un referente, una voz que le aconseje a sobrellevar su subida y seguir mejorando, hoy por hoy nos hemos dado cuenta que Manco no está para Primera División;
4. Esta semana, el caso de un muchacho sub 20 en tienda celeste (SC) con dopaje positivo: quien creo que además de ser sancionado como corresponde por norma, debe recibir asistencia psicológica y social de parte de la institución, porque como refirió el gerente "antes de ser un jugador, es una persona humana".
5. Por último, no podíamos ser ajenos al Caso El Golf Los Incas donde se demuestra que no hay un compromiso serio con el sueño mundialista y da un pésimo ejemplo a generaciones futuras: se sigue con la idea de que antes de salir al campo uno puede tomarse sus chelas y no pasa nada.

Todo esto viene de casa, del colegio, las juntas del barrio; ante esto, el instituto deportivo al que pertenezca el jugador debe corregir lo que los otros controles de la sociedad no pudieron.
Se debe promover el PROFESIONALISMO con todas sus letras y en mayúsculas.

Profesionalismo, señores, para no tener un campeonato mediocre; profesionalismo y no mezquindad. Los jóvenes, que son la base del futuro, deben saber desde un principio que los sacrificios a largo plazo darán sus recompensas y que sin esos sacrificios, no serán nada.
Como me comunicó mi padre, deben tener un objetivo claro y perseguirlo, sin distracciones nocivas.

Siéntase libre de opinar.

CEGB